Análisis · Lengua

El español rioplatense no es un error: es una decisión

De la corrección forzada a la reivindicación deliberada: un recorrido por la identidad lingüística del Río de la Plata.

Primer plano de texto manuscrito en español con correcciones en tinta sobre papel envejecido

Durante décadas, las guías de estilo de los medios uruguayos y argentinos corregían el voseo hacia el tuteo en los textos formales. La justificación era siempre la misma: el voseo era local, particular, difícil de exportar. El tuteo, en cambio, viajaba bien. Resultaba aceptable en Madrid, en Ciudad de México, en Bogotá. Esa lógica convirtió la variante rioplatense en algo que debía disculparse en ciertos contextos y ocultarse en otros. El problema es que esa corrección nunca fue lingüística: fue política. No se trataba de claridad ni de comprensión — el voseo no genera ninguna ambigüedad para ningún hablante de español — sino de jerarquía entre variedades. La de Castilla arriba, las periféricas abajo. Lo que ha ocurrido en los últimos quince años, en particular desde que medios digitales nativos comenzaron a publicar en voseo sin disculpas, es una inversión parcial de esa jerarquía. No completa, no sin resistencia, pero real. Escritores como Damián Tabarovsky o Fernanda García Lao publican en Buenos Aires en una prosa que no pide permiso. En Uruguay, sellos independientes como Estuario o HUM editan con la voz del Plata intacta. La decisión de escribir «vos sabés» en un ensayo académico o en un artículo de prensa ya no es un descuido: es una postura. Este texto intenta describir cómo llegamos hasta aquí y qué implica sostener esa decisión cuando la distribución digital vuelve a plantear la pregunta del alcance geográfico.

La sociolingüista argentina Ana María Troncoso documentó en 2011 que el 78% de los periodistas consultados en Buenos Aires consideraban el voseo «inapropiado para textos de opinión dirigidos a audiencias amplias». En 2023, una encuesta equivalente realizada por la Universidad de la República en Montevideo arrojó un resultado inverso: el 64% de los redactores prefería el voseo en géneros como la crónica y el perfil. El cambio no fue gradual; tuvo momentos de quiebre. Las redes sociales aceleraron la normalización de registros informales en espacios que antes exigían formalidad, y los medios tuvieron que seguir o perder credibilidad con sus propias audiencias. El resultado es una situación en la que coexisten redacciones que tuteán en sus artículos y tuiteán en voseo, sin aparente conciencia de la contradicción. Elpeso decidió desde su primer número publicar en el registro natural de sus editores: el español rioplatense sin correcciones externas. No como gesto identitario, sino como coherencia básica entre quién escribe y cómo escribe. Si el lector está en Madrid o en Ciudad de México y el voseo le resulta extraño, ese extrañamiento también es información.